Un vehículo comercial pesado tiene que trabajar en un amplio abanico de aplicaciones, que varían dependiendo de las rutas cubiertas (urbanas, extraurbanas, corta/media/larga distancia), las mercancías transportadas (contenedores, productos alimentarios y mercancías perecederas en general, combustibles y líquidos peligrosos, automóviles, materiales de construcción etc.), y los acabados (trasportes refrigerados, líquidos, recogida de basuras, etc.).
